Saturno devorando a sus hijos, temeroso de que lo acaben derrocando. Pedro Pablo Rubens narra la escena con la dulce crueldad insoportable de una pincelada de terciopelo, caricia sobre sangre. El dios sumerge sus repugnantes barbas en el pecho de almidón de una criatura que vuelve el gesto --sin reposo-- hacia la nada, a la búsqueda de una quietud irrecuperable. Mordedura y crimen de viejo baboso, que en Goya se transmuta en horrible alimaña desgreñada, señalando obscenamente con una erección el placer de la destrucción y la muerte.Por motivos de cronología, junto a la obra del aragonés aparece en el libro que ando hojeando una de las piezas cumbre de Theòdore Géricault: Retrato de un cleptómano (1819-23). Destrucción y robo: simbología total de apenas un par de páginas. De apenas un par de lustros. Los dos últimos, al menos, en la educación andaluza.
“No se puede suspender a tanta gente en Aunque, si ha caído Mubarak, ¿no podrá ocurrir algo similar en Andalucía? Pero a nuestros semicaudillos los sostiene una piedra todavía más pujante que el ejército. La ignorancia de boina, azadón y Canal Sur, por arriba. La de piercing, tatuaje y Canal Fiesta, por abajo.
Joaquín María Cruz Quintás