JOAQUÍN MARÍA CRUZ QUINTÁS (Jaén, 1981) es licenciado en Filología Hispánica por la UJA. Doctorando en posesión del Diploma de estudios avanzados (DEA), otorgado por las Universidades de Jaén y Granada, dentro del Programa interuniversitario de doctorado El Veintisiete desde hoy en la literatura española e hispanoamericana (La Edad de Plata). Profesor de Lengua castellana y Literatura y Latín en el I.E.S. Ruradia (Rus, Jaén).

Es mentira

Nueva sección para el blog en la que pondremos de manifiesto algunos errores o embustes (históricos o de actualidad) tomados a menudo por verdaderos.

España rediviva, redimible

La víctima de la fiesta, de Ignacio Zuloaga
Una de las bondades que debería propiciar la maldad de esta ruina que atenaza a España es la del alumbramiento de una nueva (vieja) ética que regenere nuestra mentalidad, codiciosa hasta la fecha: Una crisis de la conciencia.

Los regeneracionistas de Joaquín Costa y los profesores de la Institución Libre de Enseñanza acaso fueran unos náufragos finales en su voluntad de inhumar los vicios de sus compatriotas no por la política, sino por la Educación. "España es una sombra y apariencia de nación", escribió el aragonés en las primeras décadas del siglo pasado, y hoy, como entonces, se hace imperativo educar para la voluntad, frente a la abulia; para la liberalidad  y para la acción , frente al pasmo o la ataraxia. Voluntad racional alejada de sentimentalismos. Amputada de sensibilidades inocuas e inicuas, de populismo. De amoralidad.

¿Es España redimible? Lo será en tanto no se caiga en el trampantojo de asimiliar la enfermedad con sus síntomas o confundir la poda con el abono. Las enfermedades graves no tienen cura inmediata, pero nos arrojan la certeza de los pasos tuertos en el camino.

Redimir por la Educación. Pero, ¿quién educa en España? ¿Los padres? ¿Los maestros? ¿Los profesores? ¿Una televisión interesada en el negocio crematístico o en el rédito político? ¿Dónde se educa en España? ¿En los hogares? ¿En las escuelas? ¿En los institutos? ¿En los platós de colores y personajes chillones? ¿En las ficciones que reproducen en televisión los esquemas vitales de los acomodaticios y sus contravalores?

Redimir por la solidaridad, por la identidad. Pero, ¿qué es España? ¿Cuál es su verdadera personalidad, por cuya pérdida se lamentaba Picavea en las primeras décadas del siglo pasado? ¿Cuál el espíritu territorial del que hablaba Ganivet? ¿Cuál es nuestro proyecto común, si nos esclavizan las mentiras románticas de los nacionalismos y nos avergonzamos insolidariamente de lo que nos es mutuo y recíproco?

Redimir, finalmente, desde la modernidad europea. La misma que Zuloaga postulaba coloreando de pinceles la negrura cotidiana. España europea que  Ortega anheló siempre con la amargura sombría del horizonte aplastándole la pluma sobre las cuartillas.

Hoy, sin embargo pero con esperanza, queremos pensar que esa redención -frustrada- es posible. Desde abajo, siempre.

Joaquín María Cruz Quintás

Valentía, verdad, libertad

"No se pueden corromper las personas. Ni siquiera con mensajes falsos. Quisiera decir una palabra a aquellas personas que hoy, llevadas por tantas ideologías que acaban por no orientar bien sobre lo que es la sexualidad humana, piensan ya desde niños que tienen atracción hacia las personas de su mismo sexo, y a veces para comprobarlo se corrompen y se prostituyen, o van a clubs de hombres nocturnos". Estas son las palabras que el obispo de Alcalá, moseñor Reig Pla, pronunció el pasado viernes. Viernes Santo: efeméride de la inocencia asesinada. Podría suscribir punto por punto cada uno de sus asertos, que se me revelan de una nobleza y humanidad sumarias. El socorro del débil frente al tirano. La defensa de la verdad. De la libertad esencial (individual) del hombre. Y sin embargo, en este contexto de prisas mentales y clichés ideológicos, de sumisión genuflexa al pensamiento hegemónico, estas palabras libres y valientes sólo han encontrado la embestida furibunda de la mayoría de los medios.

La antigüedad de muchos de los valores que nos han hecho humanos no debería ser óbice para su custodia. De la misma manera en el caso contrario. El progreso implica armonización y equilibrio. La modernidad debe construirse sobre un sistema de pesos y contrapesos, pero no se puede socavar las piedras angulares del mundo civilizado por miedo a que te arrojen a la cabeza las de la mujer adúltera.

Libertad y verdad son los dos ejes axiales del Evangelio. Una Libertad con mayúsculas que no entiende de arbitrariedad y sí de libre albedrío. Libertad frente a libertinaje. Y Verdad frente a demagogia, frente a comodidad y relajación mental. Proyecto vital exigente de esa intrepidez que hizo abandonar a los once la casa donde se escondían de los judíos hasta el Domingo de Pascua.

Lo demás: La intolerancia (anti) religiosa, la ignominia, la lapidación, la sumisión al pensamiento hegemónico, el rasgo de vestiduras,... forman parte de otros capítulos de esos relatos que cambiaron la Humanidad.

Joaquín María Cruz Quintás

Calle, primavera y mala suerte


Ahora que no está Fraga, la calle ha cambiado de propietario. Ya no es de él, sino de ellos. ¿Y quienes son ellos? Los que miran hacia el franquismo con nostalgia, defendiendo un marco de relaciones laborales heredado de aquel Régimen ominoso. Que los sindicatos de clase añoren el fruto de la época de los verticales sería una paradoja divertida si no hubiera cinco millones y pico de españoles que se pasan la mañana en zapatillas de paño. La calle será suya (de ellos) el próximo veintinueve, como ha venido siéndolo desde el 15-M o durante la primavera valenciana, aún más tempranera que la de El Corte Inglés.

Lo malo de las manifestaciones que suceden tras este equinoccio es que favorecen la alteración sanguínea, como es conocido. Los del 15-M son gente pacífica pero con mala suerte, porque se les juntan siempre los violentos. En esto, los de las manifestaciones pro-vida, por la familia o contra el terrorismo son más afortunados. Sus concentraciones nunca tienen incidentes, oiga. Pero ya se sabe, desde Juan de Mena, que Fortuna es caprichosa y arbitraria. Y se ha cebado también con los manifestantes antigubernamentales de la ciudad del Turia, rodeados de chiquillos inocentes.

Pero la  modalidad del supuesto demócrata que se pasa la ley por los colgajos inguinales no es nueva. Cuando Pablo Iglesias dijo en el Parlamento el 5 de mayo de 1910 que “este partido estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones", seguramente no imaginó que en la España de inicios del siglo XXI habría multitud de compañeros dispuestos a recuperar lo mejor de su pensamiento. Porque habrán llegado a la conclusión de que siempre hay que ser justos con la memoria de los nuestros.

Joaquín María Cruz Quintás

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